Son innumerables las acciones que realiza el Espíritu Santo en nuestras vidas para hacer efectiva nuestra transformación a la imagen de Cristo, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, a un varón perfecto. Es así que somos llamados a ser dirigidos por el Espíritu santo, entregar todas las áreas de nuestra vida a su control y supervisión, de tal manera que su intervensión profundice en nosotros y haga de nuestra vida una imagen perfecta de nuestro Señor Jesucristo en la tierra.